Antes de elegir e iniciar una Terapia de Reemplazo Hormonal (TRH o THM), es fundamental realizar una evaluación clínica exhaustiva para personalizar el tratamiento y garantizar que los beneficios superen a los riesgos.
A continuación, te detallo las preguntas clave que tú y tu Ginecóloga/o deben responder antes de tomar una decisión:
1. Preguntas sobre tu historial médico y factores de riesgo
Estas preguntas ayudan a descartar contraindicaciones y a elegir la vía de administración más segura (oral, transdérmica o local):
• ¿Fumas actualmente? El tabaquismo puede influir en el riesgo cardiovascular.
• ¿Cuál es tu peso e Índice de Masa Corporal (IMC)? La obesidad puede modificar la forma en que se absorben las hormonas y aumentar ciertos riesgos.
• ¿Tienes antecedentes de coágulos en la sangre? Es vital saber si has sufrido trombosis venosa profunda, tromboembolismo pulmonar o si tienes alguna trombofilia.
• ¿Padeces dolores de cabeza fuertes? Se debe especificar si tienes migrañas con aura, sin aura o cefaleas tensionales.
• ¿Cómo está tu salud cardiovascular y metabólica? Deben evaluarse antecedentes de hipertensión arterial, infartos, accidentes cerebrovasculares, diabetes o colesterol/triglicéridos altos.
• ¿Tienes antecedentes de cáncer? Es fundamental saber si has padecido cáncer (especialmente de mama o endometrio) o si eres portadora de marcadores genéticos de riesgo para cáncer de mama.
• ¿Padeces alguna enfermedad digestiva o hepática? Como hepatitis, cirrosis o enfermedad inflamatoria intestinal.
• ¿Estás tomando otros medicamentos actualmente? Para evitar interacciones farmacológicas.
2. Preguntas sobre tu etapa del climaterio y anatomía
Las respuestas a estas preguntas definirán el tipo de hormona y el momento ideal para iniciar:
• ¿Conservas tu útero? Esta pregunta es vital. Si tienes útero, el tratamiento debe combinar estrógenos con progestágenos para proteger el endometrio. Si estás histerectomizada (sin útero), generalmente solo necesitarás estrógenos.
• ¿Qué edad tienes y cuánto tiempo ha pasado desde tu última regla? Los mayores beneficios y menores riesgos se obtienen cuando la terapia se inicia antes de los 60 años o dentro de los 10 años posteriores a la menopausia (lo que se conoce como la «ventana de oportunidad»).
• ¿Qué síntomas tienes y cómo afectan tu calidad de vida? Se debe identificar si tus molestias principales son vasomotoras (bochornos), urogenitales (sequedad vaginal) o si buscas prevención de osteoporosis. Si el problema es solo sequedad vaginal, se prefieren los estrógenos de uso local.
3. Preguntas para tu reflexión personal y para hacerle a tu médico
Para asegurar que tomas una decisión informada, es recomendable que plantees estas interrogantes en la consulta:
• ¿Qué beneficios exactos producirá la terapia en mi caso particular?
• ¿Cuáles son los riesgos reales que tiene este tratamiento para mí?
• ¿Cuánto tiempo se estima que deberé tomar o podré mantener el tratamiento?
• ¿Existen otras alternativas no hormonales si decido no tomar este tratamiento?
La TRH no es una receta única para todas; responder a este cuestionario de forma honesta con tu equipo de salud permitirá crear un «traje a la medida» que maximice tu bienestar y proteja tu salud a largo plazo.


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